Euritmia Terapéutica

La Antroposofía abre el camino para aprender a conocer y comprender al ser humano no sólo en su aspecto visible corporalmente, sino también como ser anímico-espiritual. El arte de le euritmia surge desde la Antroposofía.

Rudolf Steiner desarrolló los movimientos de la euritmia de tal modo que la fuerza expresiva del espíritu y actividad del alma presentes en la Poesía y Música, puedan manifestarlas en artísticos movimientos del cuerpo humano como lenguaje visible y canto visible.

La euritmia curativa es una de las metamorfosis de la euritmia. Sus gestos ya no están en relación a un contenido poético o pensante, como en la euritmia artística, y pueden ser conducidos hacia el proceso terapéutico de una enfermedad.

El campo de investigación del médico formado desde la ciencia espiritual antroposófica se abre a profundizar en las fuerzas formativas y en cómo éstas actúan en los procesos orgánicos.

No somos conscientes de las fuerzas formativas detrás de los órganos que hacen posible el habla.

Si liberamos las fuerzas que forman los fonemas de estar unidas a los órganos del habla y las desplegamos en movimientos de todo el cuerpo, estas fuerzas formativas comienzan a ser cada vez más conscientes para el euritmista.

El paciente se concentra totalmente en un solo movimiento que se repite rítmicamente durante la sesión. Así también las sesiones se repiten rítmicamente puesto de Rudolf Steiner desarrolló los ejercicios de la euritmia curativa desde las fuerzas formativas suprasensibles mismas. El hecho de la participación rítmica y activa del paciente en su curación, permite que ésta pueda actuar aún en pacientes postrados en cama.

La euritmia curativa no se puede comparar con ninguna otra terapia de movimiento. Su método, la voluntad de curar del euritmista, su esfuerzo incansable por  comprender con su conciencia las fuerzas formativas suprasensibles, unido a la voluntad de curarse del paciente, la hacen tan nueva como la ciencia espiritual misma.