Dibujo de Formas

El Arte del Dibujo de Formas y su Valor Terapéutico:
 
El Dibujo de Formas es un arte donde el movimiento deviene forma. O bien, puede decirse: forma es movimiento en descanso. Los elementos del Dibujo de Formas son la línea recta y la línea curva, con todas sus variantes intermedias. Para Filippo Brunelleschi (1377-1446) padre de la perspectiva y constructor del Domo de Florencia, “Las líneas y las formas son los signos visibles de los gestos divinos. Aprende a comprenderlos y comprenderás cómo Dios creó el mundo”. 
Así como entre la línea recta y la línea curva existe una clara polaridad, también en la morfología del hombre se manifiesta una polaridad entre la forma de la cabeza y la de las extremidades. Un polo, relativamente quieto, donde predomina la curva (el cráneo), y el otro, en constante actividad, donde predomina la recta (huesos tubulares de las extremidades).
Anímicamente, el polo cefálico está organizado para el pensar; el polo metabólico, para la actividad de la voluntad. El pensar puede rigidizarse en conceptos muertos, pero también puede ser penetrado por la luz de la sabiduría. La línea recta, radial es expresión anímica del pensar; lo apolíneo.
Por otro lado, las dinámicas fuerzas de la voluntad pueden llegar a desintegrarse en el caos del movimiento, sin embargo, pueden también ser penetradas por el calor del amor. La línea curva será siempre anímicamente expresión de la voluntad, del movimiento, lo dionisíaco.
Sólo desde las fuerzas del centro puede el yo del hombre equilibrar y crear armonía entre estas dos fuerzas cósmicas polares integrando armoniosamente las fuerzas anímicas del pensar, sentir y querer.
El Dibujo de Formas es un arte donde esta armonización se hace posible.
El valor Terapéutico de esta disciplina comienza cuando el niño o el adulto se esfuerzan conscientemente y en forma repetitiva, en hacer ejercicios de Dibujo de Formas con la mayor precisión y belleza posible, así irá venciendo ya sea las fuerzas caotizantes de la voluntad (hiperactividad), o bien la rigidez y lentitud mental (que se manifiesta en las ideas fijas e incapacidad de observación).
La creciente complejidad que se puede alcanzar en el Dibujo de Formas y el esfuerzo que implica su realización, irán permitiendo internalizar las leyes activas en las formas y en sus armonías, actuando paulatinamente hacia la armonización de las facultades anímicas.