Acuarela

La Pintura con Acuarela y su Valor Terapéutico:
 
La pintura con acuarela parte de la experiencia viva de cada color como expresión de la interacción entre la luz y la oscuridad. Para Goethe “los colores son los actos y padecimientos de la luz”.
Esta experiencia, que se puede lograr en la práctica de diversas maneras, es facilitada por la acuarela gracias a la interpenetrabilidad, transparencia y luminosidad de sus colores.
Cada color ha de ser captado en su cualidad esencial ya que es desde esta captación cualitativa que el artista podrá dar expresión a formas particulares respetando la voluntad de cada color. (La voluntad del amarillo será siempre la de irradiar, por lo que no corresponderá usarlo para pintar una piedra).
La naturaleza viva de cada color expresa una cualidad anímica que pertenece tanto al mundo exterior como al mundo interior de cada hombre, esto es así aunque no siempre seamos conscientes de ello. Un día luminoso nos despierta un ánimo muy diferente a un día gris. Los ánimos de la naturaleza, también habitan en nuestra vida interior.
A su vez, la vida interior puede expresarse a través del color; la dicha, la tristeza y la imaginación encontrarán en el elemento cromático la tonalidad e intensidad adecuada para lograr su expresión.  El mundo creativo interior se vivifica al encontrar su vínculo con la creación exterior. Las propias fuerzas anímicas se activan al trabajar con los colores, las fuerzas formativas de expansión y de contracción que encontramos al sumergirnos en el valor cualitativo de los diferentes colores hacen de la pintura un buen compañero en un proceso terapéutico en la medida de la intensidad de la experiencia del color y de la armonía que podamos alcanzar en su juego.