Medicamentos Antroposóficos

Las sustancias utilizadas en la Medicina Antroposófica son extraídas directamente de la naturaleza, principalmente de minerales y plantas, como también de algunos órganos animales, respetando en cada uno de esos reinos de la naturaleza, lo esencial de ellos. En algunos casos, aparte de los procesos naturales de extracción y conservación de ellos en las tinturas madres, se realizan algunos interesantes  procesos de intensificación o combinación de sustancias sin alterar sus esencias. No se ocupa ninguna sustancia químicamente sintetizada.

Desde la concepción antroposófica se visualiza al ser humano como un microcosmos, como un compendio de todo el Universo. De este modo, encontramos, cualitativamente, los reinos mineral, vegetal y animal en cada ser humano. Concordantemente con esta idea y experiencia, la medicina antroposófica busca en armonía con esta naturaleza humana extraer las sustancias para su curación desde la misma Naturaleza. Por ello no existe ninguna sustancia artificial que no tenga efectos adversos o indeseados, ya que no se encuentran en armonía con los procesos naturales que son propios también del ser humano. Las sustancias de la medicina antroposófica se destacan por la bajísima incidencia de estos efectos. Estos medicamentos se administran en forma oral, tópica o subcutánea, principalmente. Los principios de estas sustancias se asemejan a procesos que en el ser humano se expresan en una enfermedad. Por ejemplo, el proceso inflamatorio calórico estancado tiene una correspondencia cualitativa con el veneno de la abeja. Este veneno  utilizado en dosis muy pequeñas,a través de un complejo proceso de elaboración del medicamento, permite que el organismo corrija, desde sus propias fuerzas, este desequilibrio inflamatorio cuando este se produce. Así el medicamento elaborado en base al veneno de abeja presta un gran servicio al ser humano, ya que en sí mismo ella está presente.

En la medicina antroposófica entendemos las enfermedades como desequilibrios, y al ser humano como una entidad maravillosa que en forma lábil, está continuamente buscando equilibrios entre fuerzas formativas polares que en los miembros de la Naturaleza se manifiestan muchas veces en forma muy pura. Si se dieran puramente  en el hombre, este manifestaría profundos procesos patológicos. Es decir, una planta por ejemplo, puede inclinarse hacia un exuberante e intenso proceso floral. Cualitativamente, esto se correspondería a un proceso enfermo de desequilibrio en el hombre. El ser humano, abarca en equilibrio toda la multiformidad de procesos que en la naturaleza se dan en forma separada; el ser humano es un reflejo de todo el cosmos, es un microcosmos frente al macrocosmos.